La sequía y el trasvase del río Razón

Ha llovido, aunque cada vez menos, desde que el Club de Roma publicó en 1972 Los límites del crecimiento. Heredero de la idea de que el mundo no puede crecer sin limites y de que los recursos naturales se agotan es el concepto de desarrollo sostenible, al que todos se apuntan pero casi nadie está dispuesto a poner en práctica.

El agua, por ejemplo: cada vez tenemos menos y de peor calidad y gastamos más. Es sorprendente que se vayan a aumentar campos de golf, urbanizaciones y regadíos en la costa mediterránea desde que se ha dicho que el trasvase del Ebro lo hará este gobierno contra quien haga falta. Y para colmo se añade que quienes no lo aceptan son insolidarios. La realidad es que mientras las zonas costeras han crecido, y pretenden seguir creciendo, incontroladamente, el futuro de otros lugares mucho menos poblados está amenazado si se les quita parte de un recurso vital como es el agua y la riqueza natural que conlleva.

Nadie se negaría a dar de beber a otras cuencas un volumen razonable de agua para consumo humano, pero trasvasar agua gratis o casi gratis de una cuenca que también la necesita para que se despilfarre en otra sin que se hayan puesto nunca los mecanismos necesarios para regular su consumo resulta verdaderamente inmoral. Curiosamente existen dos archipiélagos, Baleares y Canarias, densamente poblados, en parte debido al turismo, que, por su situación geográfica, tendrán que adaptarse sin trasvases, ahorrando el agua de la que pueden disponer, pagando el precio de las desaladoras (menor que el de las grandes infraestructuras) y evitando superpoblarse más allá de lo que les permitan sus recursos naturales. ¿Por qué no se intenta que las zonas de la costa mediterránea peninsular beneficiarias del trasvase que pagaremos todos se adapten a sus recursos, al igual que las islas?¿Quizá porque no es buen negocio para las grandes constructoras, ya vinculadas unas cuantas veces a la corrupción de altos cargos de las Confederaciones Hidrográficas?

Pero no hace falta irse muy lejos para ver, a la escala local de nuestra provincia, una situación basada en los mismos planteamientos insostenibles ambientalmente y que provocan agravios comparativos entre distintas comunidades.

Resulta que como tenemos el río Duero contaminado casi nadie quiere beber de sus aguas, aún potabilizadas. Sin embargo buena parte de la provincia - Soria capital y las Vicarías- se abastece del Duero. Pero el que puede, intenta evitarlo.
Por eso, hace ya más de dos décadas se movieron influencias para que el Royo dispusiera de agua del río Razón, en contra de la voluntad mayoritaria de los pueblos ribereños de El Valle. La concesión autorizada era de 4,6 litros/segundo, es decir, unos mil litros por persona y día. Incluso triplicando su población en verano era un volumen muy por encima de lo que se considera necesario para abastecimiento humano, hasta en España, que a pesar de ser un país seco es uno de los que más agua consumen por habitante en el mundo. Esta paradoja se debe al descontrol en la gestión del agua por parte de las Confederaciones Hidrográficas y la falta de voluntad política para afrontar el problema.

La realidad es que el agua del Razón se perdía por el rebosadero del antiguo depósito de El Royo formando un arroyo artificial que bajaba por la ladera hacia otra subcuenca, la del Duero. La que no se desperdiciaba así todavía se pierde por unas redes de abastecimiento obsoletas. Finalmente termina llenando piscinas y regando praderas buena parte de esa agua del Razón. Ante la impotencia de ribereños, pescadores, ecologistas y visitantes varios, que veían la arteria principal de El Valle, el río Razón, escasísimo de caudal a finales de verano.

Así las cosas, el Ayuntamiento solicitó un aumento del caudal concedido de más del 50 %, hasta 7 litros por segundo. Según recogía la prensa esto era necesario, en opinión del Ayuntamiento, porque el riego de céspedes y el llenado de piscinas consumía más agua de la que se había concedido. Lo cierto es que nadie, que sepamos, ha medido nunca el agua que se ha quitado del río Razón para esos diversos usos de El Royo, a pesar de que las disposiciones legales establecen la obligación de medir el consumo para que se ajuste a la autorización concedida. Desde ASDEN hemos solicitado las medidas de los caudales extraídos del río en varias ocasiones sin que la CHD, incumpliendo la ley, nos haya contestado nunca. En realidad ni se sabe ese consumo, ni se sabe casi ningún otro. Es mucho más cómodo y rentable para la CHD no controlar el despilfarro de agua, no controlar los vertidos, y dedicarse a gastar el presupuesto público en hacer dragados, trasvases y obras diversas.

En consecuencia, sin tener datos de consumos, sin valorar la necesidad de establecer unos caudales ecológicos mínimos para el mantenimiento de la vida en el río, sin considerar que los últimos años son cada vez más secos, ignorando las cifras que se estiman razonables para el consumo humano y despreciando todas las alegaciones presentadas, la CHD concedió al Ayuntamiento de El Royo la ampliación del caudal a extraer hasta 5,56 litros/segundo (no los 7 litros/segundo solicitados: para que te den lo que quieres el truco es pedir el doble).

Así consta en el Boletín de la Provincia de 5 de noviembre de 2001, que alude a las reclamaciones presentadas por ASDEN, Sotillo del Rincón, Valdeavellano de Tera, Rebollar, Rollamienta, Villar del Ala, Almarza y la Asociación de Amigos de Espejo de Tera. Alegaciones similares se habían presentado ya ante una solicitud previa, en 1996, y a ellas se sumaron, además de los ayuntamientos y asociaciones mencionados, todas las asociaciones de pescadores de la provincia que existían entonces. Pero lo más grave es que el Boletín Provincial refiere la existencia en el expediente de un informe desfavorable al aumento de concesión de agua elaborado por el Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, en Soria. Es decir los técnicos medioambientales de la Consejería -y hay que felicitarles por ello- desaconsejan captar más agua del río Razón, pero la CHD hace caso omiso de su informe.

En resumen, la CHD, sin una justificación racional, ha asestado un duro golpe a todos los que disfrutan del río Razón, a una comarca entera y su medio natural, a esa declaración de Espacio Natural Sierra de Urbión que pronto hará diez años que duerme por los cajones de los despachos... esto, en la Soria que quiere vender que es ejemplo mundial de desarrollo sostenible. Como se puede ver hay en España todo tipo de trasvases, grandes y pequeños, pero nunca una política de ahorro y adaptación a los recursos disponibles.

 

Soria, 27 de marzo de 2002