AERÓDROMO  Y  CIUDAD  DEL  MEDIO  AMBIENTE

 

            En marzo de 2003, la Diputación Provincial de Soria aprueba el proyecto de aeródromo en Garray, cuyas obras se inician en el mes de abril, con la intención de finalizarlas dentro de ese mismo año, con una inversión de 1.360.485 euros

            En Julio de 2005 se aprueban las bases del concurso de adjudicación de la explotación a una empresa privada entre la polémica de la viabilidad del proyecto y su ubicación, ya que había intención de un particular de haberlo hecho en Navalcaballo. La Diputación se ratifica en que es un proyecto viable y de futuro para la provincia.

            En noviembre de 2005 se adjudica a la empresa Escuela de Formación Aeronáutica AIRMAN con sede en Madrid y Málaga, con una flota de 11 aeronaves, quien manifiesta que es una ubicación idónea y muy competitiva de cara al desarrollo de Soria.

            En enero de 2007, la adjudicataria presenta un proyecto para ampliar el aeródromo con la intención de que puedan aterrizar aviones ATR-42 de carga con un peso de más de 22.000 kgs y una capacidad para 70 pasajeros, con importantes mejoras técnicas, lo que haría del aeródromo de Garray un punto de referencia .

            En septiembre de 2003 publica la Diputación de Soria un concurso de ideas para hacer en el soto de Garray la Ciudad del Medio Ambiente (CMA). Entre las interrogantes de este proyecto, inmediatamente surge la interferencia de ambos proyectos por su colindancia.

            Cuando se hace público el proyecto de la CMA, vemos que entre el campo de aviación y las edificaciones solamente los separa el ancho de una futura calle y que además, las aeronaves tienen que despegar o aterrizar a pocos metros de los tejados.

            Cuando se aprueba el proyecto del aeródromo, se alega para su viabilidad técnica que se encuentra alejado de los núcleos de población (Garray y Tardecillas).

            Actualmente tenemos unos factores de crucial importancia, el ruido generado por las aeronaves que aterrizan a pocos metros de un núcleo urbano y la peligrosidad generada en los despegues y aterrizajes, incrementado en el hecho de que a poca distancia de la cabecera de pistas se pretende instalar una planta incineradora de residuos con una constante producción de humos que los vientos dominantes en la zona direccional hacia la pista de aterrizaje, sin olvidar la altura de las chimeneas de esta planta.

            Han pasado tres años desde la finalización de la obra y más de uno desde que se adjudicó su explotación sin que hasta el momento se disponga de autorización de uso del aeródromo por parte del órgano competente.

            Podríamos encontrarnos con que por las causas indicadas, no se autoriza el uso del aeródromo o se coarta la posibilidad de mejora y ampliación de este.

            ¿Cómo podríamos calificar esta inversión millonaria en euros si antes de su inauguración está condenada a un absurdo fracaso?. Curiosamente ambos proyectos están apoyados económicamente por la Diputación Provincial y con el beneplácito de la Junta de Castilla y León.

            ¿No sería más lógico contemplar un espacio amplio para futuras ampliaciones de la obra ya finalizada (aeródromo) y buscar otra ubicación para la CMA, según demanda una parte importante de la sociedad de Soria, todos los partidos políticos excepto el PP, sindicatos Asociaciones de Vecinos, personas de reconocido prestigio a nivel provincial,…?

 

                                                           Carlos Gonzalez